RECENSIONI / Lucía Pérez García

No puede pasar desapercibida la obra y vida de la ilustre escritora, periodista y filósofa española Concepción Arenal (1820-1893). El legado que nos dejó esta mujer de enorme erudición y valentía cobra aún más mérito cuando atendemos al contexto en el que se inscribe. En un siglo como es el XIX en España, marcado por la convulsión política, en el que comienzan a oírse en la nación ecos de las ideas ilustradas que llevaban años propagándose por el resto de Europa, Arenal se convierte no solo en una férrea defensora de preceptos liberales como la educación y la libertad, sino también en un corazón de máxima pureza que late por las vidas de los más desfavorecidos. Esta talentosa mujer fue capaz de dirigir una mirada humana hacia aquellos marginados que la sociedad de la época despreciaba e invisibilizaba. Uno de sus principales focos de actuación estuvo en dignificar la situación de los presos en los sistemas penitenciarios, particularmente de las reclusas, denunciando las condiciones de desigualdad que sufrían en contraposición a los varones. Todo ello sumado a la complicación que suponía ser una mujer intelectual que no cumplía con los roles de género establecidos en el período decimonónico. Se puede considerar que Concepción Arenal constituye un precedente en el feminismo español, difusora de ideas que recuerdan a grandes pensadoras de la filosofía feminista como Olympe de Gouges o Mary Wollstonecraft.

